BlogsBuena ComidillaNoticas DestacadasCrónica de un almuerzo en Kitchen by Rausch, Hotel Sheraton

Al ingresar al lobby del Hotel Sheraton y caminar hacia el restaurante Kitchen by Rausch las palabras caro y fino daban vueltas en mi cabeza. Y es que eso es lo que generalmente pienso de los restaurantes ubicados dentro de un hotel, que es sin duda una muy buena comida pero a un precio alto. Llegué al restaurante que tiene una decoración simple y acogedora con espacios abiertos y otros un poco más discretos para...
Yajaira Chung9 años ago40916 min

IMG_5245Al ingresar al lobby del Hotel Sheraton y caminar hacia el restaurante Kitchen by Rausch las palabras caro y fino daban vueltas en mi cabeza. Y es que eso es lo que generalmente pienso de los restaurantes ubicados dentro de un hotel, que es sin duda una muy buena comida pero a un precio alto.

Llegué al restaurante que tiene una decoración simple y acogedora con espacios abiertos y otros un poco más discretos para aquellos que requieran almorzar con un cliente. Me entregaron el menú que refleja mucho de la esencia del restaurante, pues es cómodo de manejar, práctico y con la información concreta de los platillos.

Rápidamente colocaron agua, pan y tomaron la orden de mi bebida, una limonada con hierba buena.

Sobre la comida decidí ordenar las recomendaciones que me dio el chef pastelero Mark Rausch, uno de los propietarios del restaurante que se encontraba en el país en el momento de mi visita. El chef se mostró muy accesible con quienes estábamos comiendo en el restaurante, conversamos sobre la gastronomía china, peruana, francesa, me preguntó sobre mis gustos gastronómicos y al final me recomendó 3 platillos:

Entrada: Scallops a caballo Precio 6900 Papa rosti, hogao, huevo frito de codorniz, acompañado con reducción de vino tinto y salsa holandesa.
Plato fuerte: Cabrilla a`Lancienne Precio 12000 Tocineta, papa baby, champiñones y cebollitas caramelizadas.
Postre: Panna Cotta de Popcorn Precio 4900

Ninguna de sus recomendaciones me defraudó, los scallops se cocinan utilizando una técnica al vacío que permite que la cocción se realiza de adentro hacia afuera y no viceversa como tradicionalmente se aplica. El mero estaba en su punto exacto, bien cocido pero jugoso y combinaba muy bien con la cama de tocineta, hongos y verduras.

En cuanto al postre aún recuerdo la textura húmeda y fresca y me pregunto cómo lograron darle a una panna cotta un sabor genuino a palomitas de maíz. La porción del postre es demasiado generosa para un solo estómago.

Otro aspecto interesante es la procedencia de los vegetales que se utilizan en el restaurante, pues estos son cultivados en el mismo hotel mediante la aeroponía, una técnica que consiste en realizar los cultivos en un entorno aéreo sin utilizar el suelo. De esta manera el hotel produce todo lo que consume en en cuanto a hierbas como culantro, hierbabuena, albahaca, lechuga, berenjena, etc. de manera orgánica y fresca.

Mi única observación es con respecto a las bebidas, que si bien estaban muy bien preparadas, venían en un vaso muy pequeño y para un costarricense que está acostumbrado a tomar fresco cuando almuerza eso representa sólo unos cuantos tragos.

Al finalizar el almuerzo cuando cruce el lobby de salida del hotel en mi mente ya no rondaba la palabra caro sino la sensación de que la comida valió la pena.

Fotos de kitchen by Rausch

Yajaira Chung Ch. editora de la Revista Eka

Yajaira Chung

Periodista, MBA. Directora de Grandes Empresas y Revista EKA

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