Mamá trabajadora por 15 horasYo tengo un súper poder

Centrarnos solo en lo malo, qué quieren que les diga, eso es lo más natural del mundo en el ser humano. Normalmente, en un grupo se espera que el 20% tenga un desempeño por debajo de la media, un 70% están en la media y el restante 10% son los que sobresalen. Y los ojos casi siempre están puestos en ese 20%, cuando lo mejor sería enfocarse potenciando a esos que pertenecen al 10% sobresaliente...
Yajaira Chung9 años ago246167 min

Centrarnos solo en lo malo, qué quieren que les diga, eso es lo más natural del mundo en el ser humano. Normalmente, en un grupo se espera que el 20% tenga un desempeño por debajo de la media, un 70% están en la media y el restante 10% son los que sobresalen.

Y los ojos casi siempre están puestos en ese 20%, cuando lo mejor sería enfocarse potenciando a esos que pertenecen al 10% sobresaliente y que probablemente serán los que hagan una gran diferencia.

Y creo que esto mismo nos pasa con nuestros adorables retoños, los que al nacer nos parecen absolutamente perfectos. Conforme pasan los meses cada uno de sus logros arranca suspiros de admiración entre la familia,  y cada tontería, por pequeña que sea, nos parece absolutamente maravillosa y toda una azaña. Así, la primera vez que se sienta, que come una papilla, que cuenta hasta cinco, que camina y un sinfin de cosas más, vuelven a sus padres personas babeantes y extremadamente orgullosas de sus niños.

La cosa como que empieza a cambiar cuando inicia la escolarización de manera un poco más formal. Ahí las comparaciones empiezan a ser inevitables y la verdad cómo no comparar si ya a la tierna edad de 7 años la mayoría de los niños son medidos con notas del 0 al 100. Entonces, un niño de 100, pues parece mejor que uno de 60, ¿lógico no?.

Y yo diría que acá empieza la frenética labor de los papás por corregir y “estimular” las debilidades de estos pequeñitos que quieran o no, ya son parte de un sistema que los seguirá evaluando de por vida.

Lógico es que tengamos que preocuparnos porque no se queden atrás en habilidades matemáticas, de lenguaje, socialización y demás.

Pero, ¿cuántas veces nos detenemos a analizar cuáles son sus fortalezas, aquellas cosas que hacen muy bien? pocas diría yo. Porque para qué preocuparnos de lo que hacen bien, si eso ya lo hacen bien…

A mi lo que me pasa es que la mayor parte del día paso fijándome en lo que mi niña mayor hace mal (el otro heredero todavía está pequeño y no ha llegado a ese nivel). Que si no le gusta hacer tarea, que si no obedece a la primera, que si no le gusta comer vegetales, que si le gusta ver mucha tele, que si le cuesta concentrarse, y como madre obsesionada que soy así podría seguir.

En el fondo de mi corazoncito se que esto seguirá siendo siempre así, tengan la certeza de que haré todo lo posible porque mejore estas cosas.

Pero mi meta de esta semana es fijarme más en todas las virtudes que tiene, porque (ejem ejem) también es un derroche de virtudes mi princesa adorada: es simpatiquísima al punto de ganarse a todos los que la rodean en un pis pas, tiene una capacidad de negociación impresionante, pero impresionante de verdad, es súper cariñosa, tiene una capacidad casi ilimitada para resolver y salirse de los problemas, analiza muy bien las situaciones, tiene una alta autoestima y cómo no…es preciosa por dentro y por fuera.

Estoy segura que si yo como su madre la hago más consciente de estas virtudes y trato de potencializarlas le irá más que bien en la vida y lo más importante, se quiera y acepte como es para que sea lo más feliz que se pueda.

El poder que tenemos los padres sobre los hijos es asombroso y casi ilimitado, ¿no les da miedo?

Yajaira Chung

Periodista, MBA. Directora de Grandes Empresas y Revista EKA

2 comments

  • Sofía Acuña

    2012-09-26 at 15:41

    Irene, me encantó tu artículo, creo que en realidad los papás tenemos muchoooo poder sobre nuestros hijos, lastimosamente a veces nos dejamos llevar por lo que dicta la sociedad… Mi hija Mónica es una brillante artista, pinta, crea, canta precioso y toca el piano fabulosamente,es carismática, muy dulce, colaboradora y madura para su edad(8 años), además es una inventora impresionante y una gran soñadora. Yo estaba cegada, esperaba notas de cien, esperaba que fuera perfecta a la manera que me habían enseñado… Sin darme cuenta que ya era perfecta a su manera y con las habilidades y virtudes que Dios le dio, y durante años ejercí mi poder como madre negativamente y afecte la autoestima de mi hija, por dicha desperté a tiempo de mi error y hoy en día somos muy buenas amigas, compartimos, la apoyo y trabajo día a día por ayudarle en sus fortalezas para que sea mejor en lo que es buena por naturaleza… Ojalá algún día todos los padres entendamos lo poderosos que somos 🙂 gracias.

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