Sin categoríaLa tasa de interés y el dilema de la reactivación de la economía

Este artículo toca un par de temas muy comentados en los medios de comunicación de nuestro país, sin que exista una idea clara sobre su significado, y mucho menos su interrelación y con otras variables macroeconómicas que afectan de alguna manera u otra el crecimiento y empleo en el país. Por: Dr. Rodolfo Tacsan Chen Coordinador Carrera Economía, Universidad Fidélitas Comienzo con el tema de la reactivación económica. El concepto se refiere a la aceleración...
Hugo Ulate4 meses ago118 min

Este artículo toca un par de temas muy comentados en los medios de comunicación de nuestro país, sin que exista una idea clara sobre su significado, y mucho menos su interrelación y con otras variables macroeconómicas que afectan de alguna manera u otra el crecimiento y empleo en el país.

Por: Dr. Rodolfo Tacsan Chen
Coordinador Carrera Economía, Universidad Fidélitas

Comienzo con el tema de la reactivación económica. El concepto se refiere a la aceleración de la economía o del PIB a tasas del orden del 5 % al 6%, en lugar del  2% anual, que es la proyección del Banco Central y otros organismos internacionales.

Si esta reactivación  ocurriera, en la economía se experimentaría un efecto multiplicador expansionista que redundaría en aumentos en el nivel de empleo y, en consecuencia, de remuneraciones a los trabajadores y  hogares del país. Ello a su vez, aumentaría el consumo privado de bienes y servicios, que a su vez generaría aumentos en la demanda de insumos para producir los bienes y servicios, cuyas demandas se han incrementado. De modo similar, crecerían las importaciones de bienes y servicios y los ingresos del Gobierno, ya que aumentaría la captación de impuestos, etc.  También aumentarían los ahorros y se reduciría la pobreza de manera sostenible. Estos incrementos generarían aumentos en la demanda de trabajo y de capital, de modo tal que nos aproximaríamos a una economía con pleno empleo.

Lo difícil de meter a la economía en un proceso sostenido de reactivación económica radica en que  Costa Rica tiene una economía muy distorsionada, en la cual los mercados de factores (trabajo y capital) necesitan correctivos muy fuertes para ajustar los desequilibrios y echarla a andar a un mejor ritmo y a una mayor velocidad.

El mercado de trabajo está destramado. La oferta de trabajo, es decir, la mano de obra calificada y no calificada no se adecua a las necesidades de la demanda de trabajo de las empresas. Las universidades públicas tienen duplicidad de carreras, muchas de ellas con baja empleabilidad. Ellas gradúan profesionales en áreas con baja demanda laboral.  Algunos defensores del status quo argumentan que lo importante es enseñar, no importa qué, así, la capacidad de conseguir trabajo pasa a un segundo plano.

El sector productivo demanda carreras técnicas e ingenierías y sin embargo, en nuestro sistema educativo, no se le enseña a los estudiantes cosas básicas como la comprensión de lectura ni los motivan con las matemáticas, que se han convertido más bien en una disciplina hasta aborrecida por muchos. Prueba de ello es que en las pruebas Pisa, que son exámenes aplicados por la OCDE a jóvenes de 15 años, nuestros estudiantes salen muy mal. Los resultados muestran que países asiáticos como China, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Japón poseen mejor capacidad de lectura que los jóvenes ticos, y resuelven ecuaciones e inecuaciones de mejor manera que los nuestros. Conviene recordar que esos países poseen sistemas de escritura tan complicados, que los mismos curas misionarios jesuitas en los siglos XVI y XVII en China y Japón, tuvieron que romperse la cabeza aprendiéndolos para llevar el mensaje de Cristo a esas culturas.

Mano de obra

Lo anterior se puede reforzar con otro fenómeno que genera un sesgo anti-trabajo, cual es el alto costo de la mano de obra en Costa Rica que se ha elevado de manera desproporcionada. Se nos ha olvidado que no estamos solos y que en nuestro alrededor existen economías que compiten con nosotros en términos de atracción de Inversión extranjera directa. Si bien muchos de ellos no poseen el nivel educativo del nuestro, son más baratos y poseen mejor infraestructura. El mejor ejemplo es Panamá. Este vecino no posee banco central, por ello la inflación es muy baja. No hay un banco central que emita dinero y eche leña al fuego inflacionario. Además, ha demostrado su capacidad ejecutora.  Esa es la principal razón por la cual Panamá será el nexo de China con el megaproyecto conocido como la Nueva Ruta de la Seda. ¿Y por qué no es Costa Rica, primer país del Istmo en establecer relaciones con el gigante de Asia?

Sencillamente por que no somos capaces de construir nuevos proyectos de envergadura, máxime cuando recordamos que la platina fue un desafío. Y, en segundo lugar, porque la ideología nos mata. La ideología está presente en todas nuestras decisiones. Cualquier movimiento, sea de índole laboral o social, se interpone a la ejecución de obra pública, misma que terminan demorándola por infinidad de apelaciones, o finiquitándola como el proyecto de Hidroeléctrico Diquís. Como resultado, seguimos debiendo en infraestructura y en costo de la energía.

El costo de la mano de obra es muy alto si se compara con los vecinos y con la competencia caribeña y asiática.  Este rubro, al que hay que sumarle el elevado costo de la electricidad, ha ahuyentado a empresas que otrora generaban mucho empleo productivo y divisas  como Intel, Motorola, entre otras.

Ahora pongamos nuestra atención en el otro factor de la producción, el capital. Como cualquier otro bien, servicio o factor, posee su oferta y su demanda. Mientras que el factor trabajo se ha encarecido, las políticas de protección a determinados sectores se orientan a bajar su costo, que todos conocemos como interés. Su precio es la tasa de interés y en el caso del trabajo, es el salario.

Por décadas ha existido la tendencia de los políticos, y algunos economistas, por estimular la producción de determinados sectores por medio de la intervención en la tasa de interés. La lógica esgrimida es que, si se subsidia esta tasa, se bajarán sus costos y por consiguiente la producción del bien o servicio en particular se abaratará, lo que hace al sector más competitivo. Esta lógica obviamente es errada, toda vez que, si una actividad necesita de un subsidio para producir y vender, ella es a todas luces   ineficiente y por tanto, no es competitiva. De este modo, la intervención lo que hace es brindar un escudo artificial para enfrentar la competencia.  Así nacen monopolios, y esa es una de las razones por las cuales Costa Rica es un país tan caro.

Volviendo al asunto de la reactivación, no cabe la menor duda de que una de las maneras con que la actual administración procura dinamizar la economía es por medio de reducciones en la tasa de interés. La lógica detrás de ello ya se mencionó: se procura bajar costos y promover la inversión y mejorar la capacidad competitiva de las empresas, especialmente, las micro y las pequeñas.

La primera duda que surge es: ¿Ha funcionado este instrumento en otros países y en la misma Costa Rica? No existe evidencia clara de que así haya sido. Por ejemplo, en Japón la tasa de interés es negativa y el país está estancado. Si acaso se prevé un crecimiento de entre 0% y 1%. La tasa promedio en la Unión Europea es del 1% y la FED norteamericana la bajó recientemente en un 1%. En términos económicos, estamos en una trampa de liquidez.

En el pasado la experiencia con estas tasas reguladas fue más bien negativa ya que se demostró que los ganadores eran las empresas de mayor tamaño, con influencia política y bancaria y los perdedores, los pequeños empresarios con pocas garantías y sin reputación en los bancos, que al final debían acudir al sector no formal (garroteras) a conseguir crédito a tasas astronómicamente altas.  Muchos de ellos quedaron en la quiebra en la década de los 90 por la quiebra de estas financiera informales. Hoy día se evidencia esta compra y venta de influencias con los casos de Yanber y el cemento chino.

La segunda duda se relaciona con la transmisión de la Tasa de Política Monetaria (TPM) a la tasa activa de interés, o la tasa de interés a la que prestan las entidades financieras a personas y empresas, en especial los bancos públicos.

 

El gráfico de arriba, publicado por CRhoy el 18 de marzo 2020,  muestra la tasa activa en azul, la tasa pasiva es la línea verde y línea a roja representa la tasa de política monetaria (TPM) . Algunas aclaraciones vienen al caso: la activa es la que cobran los bancos a los clientes, la tasa pasiva  es la tasa que pagan los bancos a los depositantes o ahorrantes, y la TPM es una tasa de referencia que usa el BCCR para orientar los bancos sobre sus objetivos de política.

Se observa que en marzo 2020 hubo una baja sustancial de la TPM con dos objetivos bien definidos: 1. Coadyuvar en el proceso de reactivación económica y 2. Minimizar el impacto de la pandemia del covid-19 mediante el aumento de la liquidez y rebajas de costos financieros para las personas endeudadas.

No obstante, del gráfico se desprende que el comportamiento de la tasa activa es totalmente divorciado de la TPM y de la tasa pasiva básica, en tanto que se observa una relación más estrecha entre éstas.

Es importante también subrayar que la diferencia entre la tasa activa y la pasiva es conocido como el “spread” o margen de intermediación. Este margen está conformado por los costos administrativos, inflación y utilidad del ente intermediario. Como la inflación ha bajado sustancialmente en el país (alrededor del 2%), las otras dos variables son las de mayor peso.

Según la teoría financiera, a menor margen, mayor es la eficiencia en el traslado de los ahorros de las unidades superavitarias a la deficitarias. El gráfico muestra claramente que el margen de intermediación sigue aumentando en Costa Rica y que las bajas en la TPM no han surtido ningún efecto en el cumplimiento de los objetivos de reactivación y de inyectar mayor liquidez en la economía, pero sí para aumentar los excedentes (utilidades) de los bancos estatales, y desde luego de la banca privada.

 

Hugo Ulate

One comment

  • Charlie Brown

    9 abril, 2020 at 9:27 pm

    El l Dr. Tacsan como magnífico economista que es, esboza su planteamiento teórico y nos recuerda una cantidad de errores, que la gestión política ha metido al país.
    Errores que una porción importante de los ciudadanos conocemos .
    Así mismo, siguiendo los pasos de los grandes pensadores de los temas económicos.
    Pone punto final a su artículo de forma abrupta y sin realizar ni media propuesta para una real solución

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