Costa RicaEconomíaNoticiasBanco Central eleva perspectiva de crecimiento económico para el 2021

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) presentó, este viernes 30 de julio, la revisión 
del Programa Macroeconómico 2021-2022. En esta actualización de las proyecciones 
macroeconómicas, se prevé un crecimiento de 3,9% para el 2021; es decir, un ajuste al alza de 
un punto porcentual (p.p.) con respecto a lo previsto en el Informe de Política Monetaria (IPM) 
de abril pasado. El crecimiento para el 2022 sería de 3,7% (una revisión al alza de 0,1...
Nuria Mesalles3 meses ago97823 min
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El Banco Central de Costa Rica (BCCR) presentó, este viernes 30 de julio, la revisión 
del Programa Macroeconómico 2021-2022. En esta actualización de las proyecciones 
macroeconómicas, se prevé un crecimiento de 3,9% para el 2021; es decir, un ajuste al alza de 
un punto porcentual (p.p.) con respecto a lo previsto en el Informe de Política Monetaria (IPM) 
de abril pasado. El crecimiento para el 2022 sería de 3,7% (una revisión al alza de 0,1 p.p. en 
relación con lo estimado hace tres meses). 

Esta significativa mejora en el crecimiento proyectado de la economía nacional refleja, 
principalmente, el buen comportamiento de la producción en la primera mitad del año y las 
mejores perspectivas para el crecimiento de nuestros socios comerciales. 

Con la nueva proyección, Costa Rica alcanzaría ya en el cuarto trimestre de este año, el nivel de 
producción trimestral previo a la pandemia, pese a que el país, a diferencia de otros en el mundo, 
no pudo aplicar una política de agresivos estímulos fiscales.

Recuperación internacional y local

En el primer semestre del 2021, el comportamiento de la actividad económica internacional y 
nacional continuó condicionado por la pandemia del COVID-19. Si bien desde mediados del 
2020 la economía mundial ha estado en proceso de recuperación, esa recuperación ha 
transcurrido a un ritmo diferenciado entre países debido, entre otros, a las condiciones 
estructurales de cada economía presentes desde antes de la pandemia; la magnitud del 
estímulo monetario y del apoyo fiscal a las empresas y hogares; el grado de severidad de las 
restricciones sanitarias aplicadas; y el avance en el proceso de vacunación. 
El repunte de la economía internacional, y en especial el de nuestros principales socios 
comerciales, ha sido más fuerte de lo previsto en el Programa Macroeconómico de enero de 
este año y en el último IPM. En particular, la recuperación de la economía estadounidense ha 
sido muy vigorosa, como consecuencia de un fuerte estímulo fiscal y monetario, y ha llevado a 
sucesivas revisiones al alza en las proyecciones de crecimiento de esa economía para 2021 y 
2022. 
En línea con eso, la economía costarricense ha mostrado una mejora sostenida en meses 
recientes. Así, luego de la significativa caída que presentó en el segundo trimestre del año 
anterior (-6,7%), la actividad económica se empezó a recuperar en la segunda mitad del 2020. 
Esa recuperación refleja el efecto positivo sobre la producción y la demanda agregada del 
repunte de la economía mundial y de la flexibilización de las medidas de confinamiento en Costa 
Rica. 
El entorno externo claramente ha incidido en un desempeño del sector exportador este año 
mucho mejor al previsto. Las exportaciones de bienes, especialmente las de manufactura, han 
tenido un auge notable, y se encuentran ya significativamente por encima de los niveles 
prepandemia. Las exportaciones de servicios también han repuntado. Después de un mal primer 
trimestre para la actividad turística, el arribo de visitantes mejoró significativamente a partir de 
abril. En conjunto, el balance comercial ha sido mucho mejor en este primer semestre al previsto 
en nuestros informes anteriores.

De la mano de la recuperación económica, el mercado laboral también ha venido mejorando, 
aunque más lentamente. La disminución en la tasa de desempleo, que había sido continua a 
partir del trimestre móvil a agosto del 2020, se ralentizó en los últimos meses, y de hecho tuvo 
dos ligeros aumentos en los trimestres a marzo y mayo. Pero la tendencia a la baja ha sido clara.

Mejora fiscal

No solo la actividad económica, las exportaciones y el empleo muestran un mejor panorama. 
Las cifras fiscales acumuladas al primer semestre del presente año también reflejan una 
significativa mejora en comparación con el año anterior. Los datos acumulados a junio registran 
un superávit primario (es decir, la diferencia entre ingresos y gastos del Gobierno Central, 
excluyendo el gasto por intereses) de 0,2% del producto interno bruto (PIB), que contrasta con 
el déficit primario de 1,4% del PIB en igual periodo del 2020. Ello permitió que el déficit 
financiero (que sí incluye el gasto por intereses) disminuyera de 3,7% del PIB en el primer 
semestre del año pasado a 2,2% este año1. 

La mejora en el resultado fiscal se explica, por una parte, por la aplicación estricta de la regla 
fiscal introducida por la Ley 9635 de diciembre del 2018 y el esfuerzo adicional de las 
autoridades para contener el gasto más allá de lo que dicta la regla. De hecho, el gasto primario 
y total han caído en términos interanuales, si se ajusta para aislar el efecto de incluir los órganos 
desconcentrados. Además, ha contribuido el fuerte incremento en la recaudación de los 
impuestos, asociado a las reformas tributarias que introdujo la Ley 9635 y a la recuperación en 
la actividad económica en los últimos meses. Así, los efectos positivos de la Ley 9635 sobre los 
resultados fiscales empiezan a hacerse claramente visibles, y se combinan con los esfuerzos 
adicionales de las autoridades. 
Además, una activa gestión de la deuda y la negociación de créditos externos en condiciones 
muy favorables ha permitido no solo contener el gasto por intereses, sino también reducir los 
riesgos de liquidez y refinanciamiento del Gobierno. 
Por otra parte, el crédito al sector privado en colones se ha reactivado en meses recientes, en 
parte debido a las medidas de estímulo monetario y crediticio del Banco Central y las 
autoridades financieras. Y si bien el crédito total al sector privado continúa estancado, ello es 
porque el crédito en dólares ha mantenido una tendencia a la baja, lo que resulta en una sana 
desdolarización financiera, en línea con los objetivos y políticas del Banco Central. 

“En síntesis, el desempeño económico de nuestro país ha sido mucho mejor este año que en el 
2020, y mejor también que lo previsto. A pesar de una fuerte tercera ola de la pandemia, la 
actividad económica se ha seguido recuperando a buen ritmo, el desempleo, aunque un poco 
más lentamente, también ha ido cediendo, las exportaciones han tenido un fuerte dinamismo, 
y las cifras fiscales han sido mucho más positivas”, señaló el Presidente Rodrigo Cubero. “Estos 
buenos resultados son reflejo de la resiliencia de la economía nacional y de las medidas que se 
tomaron, antes y durante la pandemia, para propiciar un mejor entorno macroeconómico”, 
explicó el Presidente del Banco Central.

Respuesta macroeconómica

Las políticas macroeconómicas han combinado una consolidación fiscal y un fuerte estímulo 
monetario. En vista de la trayectoria creciente de la deuda del Gobierno Central y el impacto de 
1 En el 2021 aplicaron dos cambios, establecidos por mandatos legales, que alteran la comparabilidad de las cifras para el Gobierno 
Central: la consolidación de las operaciones de los órganos desconcentrados con las del Gobierno Central a partir del 2021 (Ley 
9524) y la ampliación a 15 meses, por una sola vez, del periodo de declaración del impuesto sobre la renta (Ley 9635). Con el fin 
de guardar la comparabilidad de las estadísticas, el BCCR incorpora estos ajustes a las cifras comunicadas por el Ministerio de 
Hacienda.
la crisis sanitaria sobre el déficit fiscal, no existía espacio para adoptar un programa de estímulo 
fiscal que contrarrestara los efectos de la pandemia. En ese contexto, las autoridades 
reconocieron el impacto severo de la crisis sobre las finanzas públicas y la necesidad de 
emprender un ajuste fiscal adicional al de diciembre del 2018; buscaron créditos de apoyo 
presupuestario para sustituir deuda cara por deuda barata; y anunciaron desde inicios de la 
pandemia su voluntad de negociar un convenio con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para 
enmarcar sus políticas macroeconómicas. Dentro de la restricción que esos objetivos imponían, 
otorgaron estímulos focalizados y temporales, en la forma de una moratoria tributaria, 
transferencias a los hogares más afectados (el Bono Proteger) y flexibilización de las cargas 
sociales. Además, priorizaron el gasto sanitario para la atención de la pandemia.

Por su parte, el Banco Central respondió con un decidido estímulo monetario para mitigar el 
impacto de la pandemia. A diferencia de la política fiscal, en el caso de la política monetaria sí 
existía y existe amplio espacio para adoptar una postura expansiva y contracíclica. 
La mejora en la actividad económica nacional se ha dado en un contexto de baja inflación y, 
aunque existen factores que presionan los precios al alza, como el aumento en el precio 
internacional de las materias primas (en especial, el petróleo) y la mayor inflación registrada 
recientemente en algunos países (entre ellos Estados Unidos, nuestro principal socio comercial), 
los modelos macroeconómicos del Banco Central indican que en el bienio 2021-2022 la 
inflación se mantendría por debajo de la meta de inflación, e incluso del rango de tolerancia 
alrededor de esa meta (3% ± 1 p.p.). Ello refleja la persistencia de fuerzas desinflacionarias en 
la economía; en particular, una amplia brecha negativa del producto y una tasa de desempleo 
que todavía se mantiene relativamente alta, pese al repunte de la producción. Además, las 
expectativas de inflación a 12 meses se han mantenido muy bajas. 
Estos factores (pronósticos que sitúan a la inflación sistemáticamente por debajo de la meta y 
expectativas firmemente ancladas) permitieron al Banco Central profundizar la postura 
expansiva de su política monetaria.

En concreto, con el advenimiento de la crisis sanitaria, el 
Banco Central redujo su Tasa de Política Monetaria (TPM) a un mínimo histórico, y apoyó esa 
postura con una posición de holgada liquidez agregada y con la introducción de la facilidad 
especial de crédito a los intermediarios financieros para que concedieran créditos en 
condiciones financieras favorables a los hogares y empresas más afectadas por la pandemia. 
Las autoridades financieras (superintendencias y el Consejo Nacional de Supervisión del 
Sistema Financiero) respondieron también con una flexibilización de la normativa prudencial. En 
su conjunto, las políticas monetaria y financiera han incidido en una mejora en las condiciones 
crediticias para el sector privado y en un alivio inmediato, vía menores cuotas de créditos, en el 
flujo de caja de los hogares y las empresas. 
Desafíos para el país 

“Al igual que en los últimos informes, estas proyecciones de crecimiento se basan en dos 
supuestos importantes. En primer lugar, la contención de la pandemia en los ámbitos 
internacional y local. En segundo lugar, la aprobación en la Asamblea Legislativa de los proyectos 
de ley para alcanzar el ajuste fiscal que el país necesita y que se convino con el Fondo Monetario 
Internacional. Ello incluye medidas para contener el gasto (en particular, la Ley Marco de Empleo 
Público), varias iniciativas de naturaleza tributaria, y la agenda complementaria de créditos de 
apoyo presupuestario con otros organismos multilaterales”, explicó el señor Rodrigo Cubero, 
Presidente del Banco Central. 

Los principales factores de riesgo alrededor de las proyecciones para la economía costarricense 
son precisamente los que tienen que ver con esos dos supuestos, y más exactamente con su 
materialización.

En lo que respecta a la contención de la pandemia, la heterogeneidad del avance en las 
campañas de vacunación entre diferentes países y la aparición de nuevas mutaciones del 
coronavirus hacen que la evolución global de la pandemia todavía esté sujeta a una alta 
incertidumbre. 
Por otra parte, si bien los resultados fiscales en el primer semestre resultaron mejores de lo 
esperado, la trayectoria creciente de la deuda pública obliga a realizar esfuerzos adicionales 
para garantizar la sostenibilidad a mediano y largo plazo. De no aprobarse las medidas 
adicionales de ajuste fiscal, se proyecta que la deuda del Gobierno Central transitaría por una 
senda excesivamente alta por varios años, antes de alcanzar un punto de inflexión alrededor del 
2026, y ello haría extremadamente difícil y costoso su financiamiento. 
“Por lo tanto, la aprobación de las medidas de consolidación fiscal planteadas como parte del 
convenio con el FMI es fundamental para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, y 
consecuentemente también para procurar las condiciones de confianza y estabilidad necesarias 
para promover el crecimiento económico”, señaló el Presidente del Banco Central. 
Otros dos factores que podrían representar desafíos para nuestra economía son los precios de 
las materias primas, especialmente del petróleo, y un retiro anticipado de los estímulos 
monetarios en las economías avanzadas, con efectos adversos sobre las condiciones 
financieras que enfrentan economías emergentes como la nuestra. 

“El Banco Central se mantendrá vigilante de estos riesgos. En el tanto los modelos de pronóstico 
señalen que la inflación seguirá por debajo de la meta, el Banco Central mantendrá una postura 
monetaria expansiva y contracíclica, pero prudente y responsable, que permita apoyar, desde 
su esfera de competencias, la estabilidad macroeconómica y financiera, el crecimiento 
económico y la generación de empleos”, indicó don Rodrigo Cubero.

Nuria Mesalles

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